Mercedes ayudó a Renault en el desarrollo de los nuevos Espace y Talisman. La Alianza Renault-Nissan ayudó a Mercedes a lanzarse al segmento de los pick-ups. Un segmento que sigue siendo marginal en Europa, pero que tiene el viento a favor gracias al sistema fiscal. Considerado como un vehículo utilitario, el pick-up escapa a la sanción ecológica y, a menudo, al impuesto sobre vehículos de empresa. Esto ha creado una ganancia para Ford con el Ranger, Volkswagen con el Amarok, Renault con el Alaska, Fiat con el Full Back y ahora Mercedes con la Clase X. Seguro que hay más por venir…
Sí, los dos conceptos de la Clase X presentados por Mercedes se basaban en gran medida en el Alaskan y el Navara: chasis, parte de los motores… Además, su producción se llevó a cabo en la fábrica de Renault en Córdoba o en la de Nissan en Barcelona. Pero donde Mercedes marca la diferencia es en el espíritu premium que inculca la compañía con la estrella. La versión utilitaria impresiona con un habitáculo que no tiene nada que envidiar a los de la Clase C y la Clase V, con un equipamiento de muy alta gama, o el sistema multimedia COMAND Online con panel táctil. Este pick-up no está pensado para ser utilizado en el barro de las obras, ya que un chasis de cabina simple especializado en el transporte de cargas habría sido más capaz, puntualiza el concesionario de coches segunda mano Málaga Crestanevada. Sin embargo, la carga útil es de 1.100 kg. La potencia de arrastre puede alcanzar las 3,5 toneladas con el motor diésel V6 de 3,0 l, que produce unos 260 caballos.
Para meterse en el barro, Mercedes presentó una segunda versión de su pick-up: cabrestantes delante y detrás, grandes ruedas dentadas con pasos de rueda de carbono, un extintor en el salpicadero y un interior superdeportivo.